|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
| |
![]() |
|
|
||||||||||
| |
|
|
Escaparate por David Fernández Entrevista a Marian Keyes El Mirador por José Feito Links Contacto Webmaster ------------------------------------
Números publicados ------------------------------------ |
|
|||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
MANOS LIBRES No sé si recordarán ustedes a mi amiga Cova. En el primer número de esta revista digital ocupó gran parte de lo escrito por mí. Repasaba mi artículo ayer por la tarde, cuando, como muchos otros días, volvió a sonar el teléfono. No podía ser de otra manera, la voz inconfundible de mi amiga atronó mi tímpano derecho. Cova alterna las llamadas entre mi fijo y mi móvil con la sabiduría propia de una accionista mayoritaria de las antiguas matildes. Suelo objetar a su locuaz verborrea el recurrente "se me agota la batería, Cova" cuando la llamada es al móvil; pero, quiá, no ceja en su empeño y me llama al fijo. Ella sabe que determinados días los dedico a escribir en casa y también conoce mi costumbre de usar el "manos libres" para continuar teclenado. Y en esta situación me tuvo, créanme, más de hora y media larga. Es persistente mi amiga Cova. Desde pequeñas nos conocemos ella y yo. Ibamos juntas a las Teresianas monjas que no las Teresianas señoritas. Me salvó in extremis el aviso de llamada en espera de mi editor. He de confesarles que no siempre escucho con la debida atención a Cova. A veces me limito a murmurar unos breves sonidos tipo uhm, ah, sí, no, ya, por supuesto, que alterno, hasta el día de la fecha, con pericia magistral. Llegará el día, me digo, en que Cova se dé cuenta que no me esmero y en ese momento acabará nuestra vieja amistad. No por ello, insisto en el hecho de que mayormente musito, dejó Cova de parlotear: reina, que he entrado al menos una docena de veces en la página web donde escribes, sí, esa maravillosa revista digital de La Nueva España y la he puesto de página de inicio en el ordenador. Muy bien, reina, tu vales mucho, consigues siempre lo que te propones. Te he recomendado a todas mis amistades, que no son pocas, tú lo sabes. Pero, lo único que me ha extrañado un poco, reina, es que has narrado lo que yo te conté de la cafetería y mi sobrino. Voy a tener que cobrarte derechos de autor, reina, me solmenó Cova entre risitas que me sonaron llenas de vanidad; aunque yo sé que esta infinitamente orgullosa de verse reflejada en la Red. Le expliqué a Cova que yo no cobro un céntimo por escribir en la revista digital, a lo cual me respondió con un imperturbable soliloquio sobre el altruismo y la generosidad, para finalizar con una de sus sentencias: Pensándolo bien, reina, las palabras son gratis ¿no?, solo se trata de combinarlas adecuadamente ¿verdad, reina? Anonadada por la filosofía "made in Cova", le advertí que no iba a escribir siempre sobre ella, que releyera el segundo número de la revista, que algo tendría que poner de mi propia cosecha. Entonces, Cova pasó de apodarme "reina" a "monina", adjetivo que referido a mi persona, aún odio más que la pertenencia a la real familia. Y a cuento del asunto monárquico he de comentarles que desde que Cova ha descubierto, según asegura, estar emparentada con la realeza española no hay quien la aguante. Me tiene literalmente frita. Era la primera vez que me ilustraba sobre este particular de su vida y reconozco que le contesté, sin ningún tacto, mi cruda teoría: ¡Como casi todo el mundo en Oviedo!. No tuve presente, con la nitidez necesaria, a quien tenía al otro lado del hilo telefónico. Cometí una insensatez. Fueron las seis solitarias palabras que pude intercalar en un diálogo que duró cerca de cincuenta minutos. Si es que puede llamarse diálogo a mis dos o tres intentos de gruñidos en el monólogo telefónico de Cova.¡Que me intentas decir, reina! Yo, Covadonga Alvarez-Manzaneda, te lo voy a demostrar, aseguró. Aquí empezó un calvario que aun no ha terminado. Espero ser capaz, en el próximo numero, de hacerles un resumen pormenorizado a la par que comprensible de este tema. Lo único que puedo avanzarles es la expresión final de Cova: reina, todo se puede resumir en dos palabras, im presionante. ¡Esta Cova! --------------------------------------------------- Marta Lobo © 2005
|
|
||||||||||||